Beneficios y contraindicaciones de ashwagandha

La ashwagandha (Withania somnifera) es una planta que lleva siglos siendo utilizada en la medicina ayurvédica. En los últimos años, su popularidad ha crecido de forma notable en occidente, impulsada por estudios clínicos que respaldan algunos de sus usos tradicionales y por una industria de suplementos que la promociona como solución para el estrés, la ansiedad, el insomnio y la fatiga.

Pero la popularidad no equivale a seguridad ni a eficacia universal. La ashwagandha tiene beneficios documentados, sí, pero también contraindicaciones serias que no siempre se mencionan en las etiquetas de los productos. Este artículo presenta la evidencia disponible de forma equilibrada: qué dice la ciencia, para quién puede ser útil y quién debería evitarla.

Consulta a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier suplementación.

¿Qué es la ashwagandha?

La ashwagandha es un arbusto perenne originario de India, Oriente Medio y partes de África. Su nombre en sánscrito significa “olor del caballo”, en referencia tanto al aroma de su raíz como a la creencia tradicional de que otorga la fuerza y vitalidad de un caballo.

En la clasificación farmacológica moderna, la ashwagandha se considera un adaptógeno: una sustancia que, según la definición original de Nikolai Lazarev (1947), ayuda al organismo a resistir los efectos del estrés físico y psicológico sin alterar funciones normales.

Compuestos activos

Los principales compuestos bioactivos de la ashwagandha son los withanólidos, un grupo de lactonas esteroidales. Los más estudiados son la withaferina A y el withanólido D. La concentración de withanólidos varía significativamente según:

Los extractos estandarizados más utilizados en investigación son KSM-66 (estandarizado al 5 % de withanólidos, extraído solo de la raíz) y Sensoril (estandarizado al 10 % de withanólidos, extraído de raíz y hojas). Esta distinción es relevante porque los resultados de los estudios clínicos dependen directamente del tipo de extracto utilizado.

Beneficios respaldados por la ciencia

La investigación sobre ashwagandha ha crecido considerablemente en la última década. A continuación se presentan los beneficios con mayor respaldo en ensayos clínicos controlados.

Reducción del estrés y la ansiedad

Este es el beneficio con evidencia más sólida. Múltiples ensayos clínicos aleatorizados y controlados con placebo han demostrado que la ashwagandha reduce los niveles de cortisol sérico —la principal hormona del estrés— y mejora las puntuaciones en escalas estandarizadas de ansiedad.

Un estudio publicado en Medicine (2019) con 60 participantes encontró que 240 mg diarios de extracto KSM-66 durante 60 días redujo significativamente los niveles de cortisol matutino y las puntuaciones en la escala de Hamilton para ansiedad, en comparación con el grupo placebo.

Otro ensayo con 64 adultos con estrés crónico, publicado en el Indian Journal of Psychological Medicine (2012), reportó una reducción del 69 % en las puntuaciones de ansiedad e insomnio tras ocho semanas de suplementación con 300 mg de extracto de raíz dos veces al día.

Es necesario señalar que la mayoría de estos estudios tienen muestras pequeñas (menos de 100 participantes) y duraciones cortas (8 a 12 semanas). Se necesitan ensayos más grandes y prolongados para confirmar la magnitud del efecto.

Mejora de la calidad del sueño

La ashwagandha ha mostrado resultados prometedores como ayuda para el sueño, particularmente en personas con insomnio asociado al estrés. Su efecto parece estar mediado por la reducción del cortisol y una posible acción GABAérgica.

Un ensayo controlado con placebo publicado en PLOS ONE (2019) evaluó 150 participantes sanos con dificultades de sueño. El grupo que recibió 120 mg de extracto de ashwagandha durante seis semanas mostró mejoras significativas en la eficiencia del sueño, la latencia de inicio del sueño y la calidad subjetiva del descanso.

Un metaanálisis publicado en Sleep Medicine (2023) que revisó cinco ensayos clínicos concluyó que la ashwagandha produce mejoras modestas pero estadísticamente significativas en la calidad del sueño, con mayor efecto en personas con insomnio diagnosticado que en sujetos sanos.

Rendimiento físico y composición corporal

Varios estudios han evaluado los efectos de la ashwagandha en el rendimiento deportivo, con resultados moderadamente positivos:

Los efectos en composición corporal (aumento de masa magra, reducción de grasa corporal) han sido reportados en algunos estudios, pero las diferencias tienden a ser pequeñas y no siempre alcanzan significancia clínica.

Función cognitiva y memoria

La investigación sobre ashwagandha y cognición es más limitada pero prometedora:

Los mecanismos propuestos incluyen propiedades antioxidantes, reducción de la neuroinflamación y modulación de la acetilcolinesterasa. Sin embargo, la evidencia es insuficiente para recomendar ashwagandha como tratamiento para trastornos cognitivos.

Función tiroidea

La ashwagandha puede estimular la producción de hormonas tiroideas. Un ensayo con 50 pacientes con hipotiroidismo subclínico (Journal of Alternative and Complementary Medicine, 2018) encontró que 600 mg diarios de extracto de raíz durante ocho semanas normalizaron los niveles de TSH, T3 y T4 en comparación con el placebo.

Este efecto es un arma de doble filo: puede beneficiar a personas con función tiroidea baja, pero representa un riesgo para quienes tienen hipertiroidismo o toman medicación tiroidea.

Contraindicaciones y precauciones importantes

Las contraindicaciones de la ashwagandha son tan relevantes como sus beneficios. Omitirlas sería irresponsable.

Embarazo y lactancia

La ashwagandha está contraindicada durante el embarazo. Estudios en modelos animales han sugerido un potencial abortivo a dosis altas. No existen estudios de seguridad en mujeres embarazadas ni en periodo de lactancia. La prudencia exige evitarla completamente durante estas etapas.

Enfermedades autoinmunes

La ashwagandha puede estimular el sistema inmunitario. Esto supone un riesgo para personas con enfermedades autoinmunes como lupus eritematoso sistémico, artritis reumatoide, esclerosis múltiple o tiroiditis de Hashimoto. La estimulación inmunitaria puede agravar la actividad de la enfermedad.

Hipertiroidismo y medicación tiroidea

Como se mencionó anteriormente, la ashwagandha puede aumentar los niveles de hormonas tiroideas. Personas con hipertiroidismo o enfermedad de Graves deben evitarla. Quienes toman levotiroxina u otros medicamentos tiroideos necesitan supervisión médica estricta, ya que la ashwagandha puede alterar los requerimientos de dosis.

Interacciones farmacológicas

La ashwagandha puede interactuar con:

Efectos secundarios reportados

Los efectos adversos más comunes en ensayos clínicos incluyen:

En 2023, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) emitió una señal de seguridad sobre posible hepatotoxicidad asociada a productos que contienen ashwagandha, lo que motivó una revisión en curso. Aunque los casos reportados son infrecuentes, esta señal refuerza la necesidad de supervisión médica.

Cirugía

Se recomienda suspender la ashwagandha al menos dos semanas antes de una cirugía programada, debido a sus posibles efectos sobre la presión arterial, la glucemia y la sedación.

Dosis y formas de consumo

Dosis basadas en evidencia

Las dosis utilizadas en estudios clínicos varían según el tipo de extracto:

ExtractoDosis diariaDuración evaluada
KSM-66 (5 % withanólidos)300-600 mg8-12 semanas
Sensoril (10 % withanólidos)125-250 mg8-12 semanas
Extracto de raíz genérico300-600 mg8-12 semanas
Polvo de raíz (no estandarizado)1,000-6,000 mgVariable

Los extractos estandarizados son preferibles al polvo de raíz porque permiten controlar la dosis de withanólidos. Un producto con 5 % de withanólidos a 600 mg/día aporta 30 mg de withanólidos. Un polvo de raíz sin estandarizar no garantiza una concentración consistente.

Formas disponibles

Momento de la toma

No hay un consenso firme sobre el mejor momento para tomar ashwagandha. Consideraciones prácticas:

¿Para quién es adecuada y para quién no?

Puede ser adecuada para:

No es adecuada para:

Resumen y próximos pasos

La ashwagandha tiene un perfil de beneficios respaldado por ensayos clínicos, especialmente para la reducción del estrés, la mejora del sueño y el apoyo al rendimiento físico. Sus compuestos activos, los withanólidos, actúan a través de múltiples mecanismos que incluyen la modulación del cortisol y la actividad GABAérgica.

Sin embargo, sus contraindicaciones —embarazo, enfermedades autoinmunes, hipertiroidismo, interacciones farmacológicas y señales de hepatotoxicidad— exigen prudencia. No es un suplemento universal ni libre de riesgos.

Si decides probarla, elige un extracto estandarizado (KSM-66 o Sensoril), empieza con la dosis mínima evaluada en estudios (300 mg/día) y limita el uso a ciclos de 8 a 12 semanas. Sobre todo, consulta a un profesional de la salud antes de incorporarla a tu rutina.

Para explorar otros suplementos con evidencia para el descanso, consulta nuestro artículo sobre el mejor suplemento de magnesio para dormir. Si te interesa el manejo del dolor articular mediante suplementación, revisa nuestra guía sobre suplementos para el dolor de articulaciones.

Preguntas Frecuentes

¿Para qué sirve la ashwagandha?

La ashwagandha es un adaptógeno utilizado tradicionalmente para reducir el estrés y la ansiedad. Algunos estudios sugieren beneficios en calidad del sueño, energía y función cognitiva.

¿Qué contraindicaciones tiene la ashwagandha?

Está contraindicada en embarazo y lactancia. Personas con enfermedades autoinmunes, hipertiroidismo o que toman medicamentos para tiroides deben consultar a un médico antes de usarla.

¿Cuánto tiempo se puede tomar ashwagandha?

Los estudios clínicos han evaluado su uso durante 8 a 12 semanas. No hay suficiente evidencia sobre la seguridad a largo plazo, por lo que se recomiendan ciclos con descanso.

¿Cuál es la dosis recomendada de ashwagandha?

Los estudios suelen usar entre 300 y 600 mg de extracto estandarizado al día. La dosis depende de la concentración de withanólidos del producto. Consulta a un profesional de la salud.